Proyecto

“Los relojes tienen un horario que cumplir” trata del tiempo y de cómo se expresa el paso del mismo en las personas que comienzan a presentar un deterioro de cualquiera de sus funciones cognitivas.

Es una exposición que, usando uno de los test cognitivos de cribado más reconocidos y usados por neurólogos de todo el mundo (el test del reloj), muestra el declive que se produce en estas enfermedades y sirve para explicar que el deterioro cognitivo no es sólo memoria, que las demencias no son sólo Alzheimer y que no sólo es una persona la que sufre, que la familia, los cuidadores, el entorno, forman parte fundamental e imprescindible en todo el proceso.

Así, narrado a modo de historia y usando el texto recogido por el Dr. Alzheimer de la entrevista a la primera persona diagnosticada con esta enfermedad, Auguste Deter, se hace un breve y sencillo repaso a las funciones cognitivas cuando funcionan correctamente y las repercusiones que pueden provocar su deterioro; memoria, sí, pero también el lenguaje, las funciones visuoespaciales, las ejecutivas, las gnosias, las praxias,… Nombres que suenan extraños, pero que son habituales en el devenir diario de un paciente con demencia.

Además, se repasa también de forma sucinta qué es una demencia y por qué no sólo es Alzheimer, que también hay demencias vasculares, demencias frontotemporales, demencias por cuerpos de Lewy,… distintas formas, al fin, con sus distintos tratamientos, complicaciones y evolución. Qué se puede esperar de cada una, qué podemos hacer para prevenir (¿se puede prevenir?),…

Por último, pero no menos importante, se muestra una pincelada a través de fotos de esa relación, sujeta a veces a los caprichos de la enfermedad, que se establece entre los pacientes y sus cuidadores, sus familiares, y como en esa pérdida continua marcada por el reloj —los relojes tienen un horario que cumplir— es, en muchas ocasiones, el único vínculo que permite a los pacientes agarrarse a quienes fueron y aún son.

EXPOSICIÓN

Los relojes tienen un horario que cumplir